Historia de la publicidad subliminal
El termino publicidad subliminal apareció, ya, en los años 50 de este siglo; siendo acuñado por un investigador de mercado norteamericano, James Vicary. Éste, aseguraba haber descubierto un medio de llegar a las personas de forma subliminal, insertando mensajes publicitarios en una pantalla con una duración tan breve que los espectadores no los veían conscientemente, pero que obedecían a su influjo. En la sociedad de la información actual, en la que se multiplican los mensajes, se satura de imágenes e ideas al consumidor y la competencia se transforma en una guerra mediática en la que todo vale, estrategias como la publicidad subliminal se convierten a veces en la única manera para hacer posible que un producto se venda. Se trata de una técnica que raya la ilegalidad, pero lo cierto es que se ha utilizado, aunque no nos hayamos dado cuenta. De hecho se trata de eso, de que no percibamos que estamos recibiendo ese mensaje. El rasgo fundamental de la publicidad tal vez sea su ausencia de códigos definidos, o al menos su búsqueda continua de métodos, formas y estrategias para renovar la eficacia comercial de nuestros productos en un mercado en el que todo está creado, todo se copia y nada sorprende a un público prevenido. Por eso, si por la vía consciente es cada vez más difícil hacer oír nuestro mensaje, hay quienes se adentran en la peligrosa selva de lo subliminal para provocar la reacción del destinatario. La llamada publicidad subliminal lo que busca es llegar a ese subconsciente para programarlo a través de estímulos inconscientes que responden a los intereses de quienes están manipulando con fines comerciales el mecanismo más íntimo, profundo y complicado del sistema nervioso humano. A muchas personas se les hace difícil aceptar la posibilidad de ser manipulados por el subconsciente precisamente por que el estímulo no se percibe. Pero precisamente porque no se percibe, es subliminal. La efectividad de los mensajes subliminales ha sido un continuo tema de discusión. Algunos profesionales de la conducta humana aseguran que los estímulos ocultos dentro de la publicidad tienen muy poco o ningún efecto en los individuos. Otros, en cambio, señalan esa práctica como una de orden inmoral, atrevida y peligrosa para la sociedad.
Un mensaje subliminal es un estímulo que ha sido diseñado para programar la mente humana a través de la percepción no consciente. Desde un planteamiento meramente fisiológico, hay que considerar que el ojo humano es lento y sólo percibe conscientemente imágenes transmitidas a determinadas velocidades.





losmundosdeyupi-ter dijo
Veo algunas incongruencias en los dos últimos post, y es la utilización del inconsciente y del subconsciente de manera ambivalente. No son lo mismo.
Esquemáticamente sería algo así:
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CONSCIENTE (Limitado, subjetivo)
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SUBCONSCIENTE
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INCONSCIENTE (Ilimitado, objetivo)
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El consciente y el inconsciente están separados por el subconsciente.
Inconsciente es una palabra poco afortunada, ya que el prefijo in- denota falta de conciencia; cuando soñamos (trabaja el inconsciente) estamos en un estado de conciencia diferente, que no es lo mismo que faltos de conciencia.
El Consciente, donde reside el Yo es subjetivo y limitado, es decir, no tiene acceso al resto de la conciencia. La división entre el Yo y el resto de la conciencia corresponde al subconsciente. El subconsciente absorve información del consciente y del inconsciente. La única manera que tiene la conciencia para traer información del inconsciente es mediante el subconsciente.
La idea de nosostros (Yo) se encuentra en el consciente, pero también somos la parte inconsciente. En la religión cristiana esto se describe "Yo (consciente) y mi Padre (inconsciente) somos uno".
La publicidad subliminal se almacena en el inconsciente y aflora a través del subconsciente.
No sé si he aclarado algo o lo he liado aún más.
Saludos.
4 Mayo 2007 | 07:09 PM