Un mensaje subliminal es un estímulo que ha sido diseñado para programar la mente humana a través de la percepción no consciente. Los mensajes subliminales buscan llegar al subconsciente para programarlo a través de estímulos que apelan al sexo y a la muerte por el impacto emocional que estos provocan. También se utilizan complementos, es decir, estímulos que no apelan ni a la muerte ni a lo sexual pero que responden a los intereses de quienes están manipulando con fines comerciales el mecanismo más íntimo, profundo y complicado del sistema nervioso humano. A muchas personas se les hace difícil aceptar la posibilidad de ser manipulados por el subconsciente precisamente por que el estímulo no se ve, si este se viera, dejaría de ser subliminal.
Ejemplos de este tipo de estimulo: sobran mujeres semi desnudas ofreciendo con sensualidad una bebida alcohólica, jóvenes que se besan con pasión luego de haberse lavado la boca con pasta dental, mujeres que alcanzan experiencias totalmente orgásmicas mientras se lavan el pelo con Herbal Essence shampoo, etc. Ese tipo de publicidad esta dirigida a la mente consciente, se puede ver y si no es agradable se puede rechazar. En cambio, la publicidad subliminal apunta sus cañones al subconsciente. Por eso no se ve, porque es una trampa mental y el éxito de cualquier trampa, no importa el modelo, radica en su capacidad de pasar inadvertida por la presa.
La efectividad de los mensajes subliminales ha sido tema de discusión por más de cuatro décadas. Algunos profesionales de la conducta humana aseguran que los estímulos ocultos dentro de la publicidad y la música tienen muy poco o ningún efecto en los individuos. Otros, en cambio, señalan esa práctica como una de orden inmoral, atrevida y peligrosa para la sociedad. En el Instituto Pro Conciencia se piensa que estos estímulos deben tener algún efecto sobre el comportamiento humano pues es ilógico pensar que los encargados de mercadear un producto estén pagando por una forma de publicidad que no funciona y basados en esa premisa. Los mensajes subliminales no determinan el comportamiento del consumidor, pero lo pueden influenciar. Cuánto puedan influenciar depende de cada uno de las personas, a mayor conciencia menor posibilidad de manipulación. Sabemos que al hablar de mensajes subliminales, nos referimos a un tipo de mensaje que está adjuntado a otro, pero lo está de manera tan escondida, difusa o rápida, que se escapa de nuestro nivel de percepción consciente, pero sí es captado por nuestro intelecto subconsciente. En cada una de las formas de comunicación existen diferentes técnicas a aplicar, las cuales difieren una de otras por la calidad del medio, pero sus efectos siempre convergen a lo mismo. La razón de la consecución de los efectos subliminales está sujeta a la parte organizativa del cerebro responsable de la conciencia. Parece que la sensibilidad del ojo y del oído se incrementa a nivel del cerebro; la audición subliminal existe cien puntos a nivel por encima de cualquier débil sonido susceptible de ser captado por el oído. Naturalmente, el problema con experiencias de esta naturaleza, es el de cuantificar la captación de mensajes invisibles e inaudibles. El único método que se puede utilizar es el de la estadística. Algunas personas se preguntan porque si no los vemos actúan en nosotros, la respuesta es sencilla, por ejemplo:
La mayoría de nosotros conoce los famosos cuadros tridimensionales (3D), las personas pueden ver los dibujos ocultos como otras personas que se quedan horas intentando observar algo no logran ver nada (esto no depende nunca del grado de inteligencia de la persona). Pero hay algo particular en las personas que no logran ver nada, el dibujo interno le queda grabado en el subconsciente. De esta manera actúan los mensajes subliminales entran en nosotros sin darnos cuenta.
Este tipo de publicidad es la que trata de provocar descrédito, denigración o menosprecio. Se trata de una publicidad que trata de inducir a la confusión entre diferentes productos o marcas o menciona en su argumento a otras empresas de forma injustificada. Publicidad desleal es también aquella que compara de forma abusiva, y cuyas comparaciones no se apoyan en características esenciales, afines y objetivamente demostrables. En este sentido, algunas cooperativas de productores de fruta fresca han aducido este tipo de publicidad para oponerse a la emisión de determinados anuncios televisivos de una conocida marca de yogur. En ella se comparaban los aportes nutricionales de los dos productos, cuando son difícilmente comparables.Bajo el concepto de publicidad desleal podemos diferenciar tres tipos:
A pesar de que el 20 de octubre de 1988 se aprobó el Proyecto de Ley General de la Publicidad, donde quedo expresamente prohibida la utilización de la publicidad subliminal, la percepción del inconsciente ha sido y sigue siendo ampliamente estudiada por sociólogos, psicólogos y publicistas. Prueba de ello puede que sean las imágenes que actualmente están impresionando nuestras retinas diariamente.
Este tipo de publicidad es aquella que induce de forma voluntaria a error y que este error pueda inducir a un comportamiento económico o perjudicar a un competidor. También es publicidad engañosa la que silencia datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios, siempre que dicha omisión induzca a error a los destinatarios. Para determinar si una publicidad es engañosa se deben tener en cuenta aspectos como el origen o procedencia del producto, la calidad, cantidad o categoría, el modo y fecha de fabricación, los resultados que se pueden obtener de su utilización, la nocividad o peligrosidad, las condiciones de adquisición, o la identidad, patrimonio y cualificiaciones profesionales del anunciante.
La publicidad engañosa es aquella que voluntariamente hace creer a una persona que va a seguir un proceso de adelgazamiento dirigido por un médico, especialista en endocrinología, y cuando se presenta en la consulta sólo lo recibe una persona sin titulación que le indica que se tome unas pastillas. En estos anuncios se induce a error de forma voluntaria al consumidor, ya que se redactan los anuncios dando por sentado que el tratamiento estará dirigido por un facultativo, mientras que en realidad, sólo se trata de una persona sin preparación médica.
Este "monólogo" muestra con un poco de humor un tipo de publicidad engañosa muy utilizado hoy en día:
La estrategia de la publicidad subliminal no debe confundirse con otras técnicas publicitarias más suaves, pues operan a un nivel consciente, pero con el mismo objetivo de llegar sin llamar la atención, de provocar la venta sin decirlo abiertamente. Es el caso de la llamada publicidad implícita, cuyo ejemplo más reciente y polémico lo encontramos en aquellas series de televisión en las que los personajes consumen productos reales con marcas conocidas.
Si Andreu Buenafuente come Pan Bimbo oJavier Sardábebe Coca Cola en sus respectivos programas televisivos, el mensaje indirecto que se le envía al público no es subliminal porque el estímulo actúa en un nivel consciente, pero es implícito pues el espacio donde se inserta ese mensaje no es comercial.
Las consecuencias de la publicidad subliminal, en caso de que su eficacia sea real, algo que aún está por comprobar, pueden ser terribles pues supone que quien dirige los medios controla a los consumidores y les obliga a actuar según sus intereses.
El termino publicidad subliminal apareció, ya, en los años 50 de este siglo; siendo acuñado por un investigador de mercado norteamericano, James Vicary. Éste, aseguraba haber descubierto un medio de llegar a las personas de forma subliminal, insertando mensajes publicitarios en una pantalla con una duración tan breve que los espectadores no los veían conscientemente, pero que obedecían a su influjo. En la sociedad de la información actual, en la que se multiplican los mensajes, se satura de imágenes e ideas al consumidor y la competencia se transforma en una guerra mediática en la que todo vale, estrategias como la publicidad subliminal se convierten a veces en la única manera para hacer posible que un producto se venda. Se trata de una técnica que raya la ilegalidad, pero lo cierto es que se ha utilizado, aunque no nos hayamos dado cuenta. De hecho se trata de eso, de que no percibamos que estamos recibiendo ese mensaje.
El rasgo fundamental de la publicidad tal vez sea su ausencia de códigos definidos, o al menos su búsqueda continua de métodos, formas y estrategias para renovar la eficacia comercial de nuestros productos en un mercado en el que todo está creado, todo se copia y nada sorprende a un público prevenido. Por eso, si por la vía consciente es cada vez más difícil hacer oír nuestro mensaje, hay quienes se adentran en la peligrosa selva de lo subliminal para provocar la reacción del destinatario. La llamada publicidad subliminal lo que busca es llegar a ese subconsciente para programarlo a través de estímulosinconscientes que responden a los intereses de quienes están manipulando con fines comerciales el mecanismo más íntimo, profundo y complicado del sistema nervioso humano. A muchas personas se les hace difícil aceptar la posibilidad de ser manipulados por el subconsciente precisamente por que el estímulo no se percibe. Pero precisamente porque no se percibe, es subliminal. La efectividad de los mensajes subliminales ha sido un continuo tema de discusión. Algunos profesionales de la conducta humana aseguran que los estímulos ocultos dentro de la publicidad tienen muy poco o ningún efecto en los individuos. Otros, en cambio, señalan esa práctica como una de orden inmoral, atrevida y peligrosa para la sociedad.
Un mensaje subliminal es un estímulo que ha sido diseñado para programar la mente humana a través de la percepción no consciente. Desde un planteamiento meramente fisiológico, hay que considerar que el ojo humano es lento y sólo percibe conscientemente imágenes transmitidas a determinadas velocidades.
La palabra "subliminal" viene del latín Sub: 'por debajo de', y limen: 'umbral'. Hace referencia a aquellos estímulos que no alcanzan la intensidad necesaria (intensidad liminal o umbral) para ser percibidos o diferenciados de forma consciente, pero que pueden producir respuestas semejantes a las de un estímulo similar, y cuya intensidad sea superior al umbral.
Se ha llegado a la conclusión que nuestros procesos mentales están divididos en dos grandes áreas: el Consiente y el Subconsciente o Inconsciente:
El Consciente: Es nuestra mente racional, la mente que cuestiona, analiza. Los estímulos sensoriales que el consciente capta, están en un plano finito. Solamente ciertos rangos visuales, auditivos, del tacto y del olfato son procesados por el consciente. Fuera de ellos, la totalidad de los restantes
estímulos son procesados por nuestra otra mente. Este está integrado por procesos mentales cuya presencia advertimos. Es capaz de analizar, criticar, modificar, aceptar o rechazar las propuestas que recibe desde afuera.
El Subconsciente o Inconsciente: Es la otra parte de nuestra mente, la que nos domina sin saberlo. Muchas cosas que hemos percibido por años (aunque nosotros no lo recordemos), se encuentran en nuestro inconsciente. Vivencias, momentos agradables y desagradables, sonidos, sabores, visiones,etc. Percepciones de rangos finitos e infinitos son procesadas por el inconsciente. Este está constituida por un conjunto dinámico de deseos, sentimientos e impulsos fuera del campo de nuestra percepción consciente.
Antes de responder esta pregunta, sería conveniente revisar algunos conceptos a fin de acordar significados que nos ayuden a comprender el fenómeno publicitario y el modo en que este puede afectar en la conducta de los potenciales consumidores. Percepción y sensación. La percepción es la forma en que vemos el mundo que nos rodea, de manera tal que dos individuos pueden estar bajo los mismos estíclos pero la forma en que procesan esta información ser sustancialmente diferente. Podemos definir la percepción como el proceso por medio del cual un individuo selecciona, organiza e interpreta los estimulos dentro de un esquema significativo y coherente del mundo. La sensaciónes la respuesta inmediata y directa de los órganos de los sentidos ante un estímulo simple. La sensiblidad hacia los diferentes estímulos, varía de acuerdo a la calidad de la capacidad del receptor y la intensidad de tales estímulos. Se considera que la sensibilidad depende básicamente de la diferenciación de ésta respecto a lo anterior o al contexto, por ejemplo, el sonido de una corneta pasará desapercibido en una zona urbana en horas pico, porque en situaciones en las que hay una gran cantidad de información sensorial, los sentidos no pueden detectar cambios pequeños o señales débiles. Pero a medida que el insumo sensorial disminuye, nuestra habilidad para detectar cambios, aumenta, hasta el punto en que logramos una sensilidad máxima bajo condiciones de estimulación mínima: el silencio era tal que podía oir mi propia respiración. Esta habilidad para acomodarse a niveles variables de sensibilidad perimite portejernos contra la saturación de estímulos que nos conducen a la desorganización así como afinar nuestras sensaciones cuando así lo necesitamos.
Una de las fuerza para movera las personas y a los grupos es la satisfacción sexual. Los impulsos sexuales son fuerzas primitivas, naturales y poderosas que si se logran despertar llevan a las personas a moverse hacia aquello que se asocia con la gratificación sexual. La publicidad ha estudiado la relación que existe entre el impulso sexual y el consumo y aplica sus conocimientos hacia el objetivo de producir ventas.